Desde que tengo uso de razón he practicado deporte, creo que los he probado casi todos y siempre me he sentido bien y saludable, pero hasta ahora no me había dado cuenta de que ninguno de ellos llegó a apasionarme, de tal manera que antes o después siempre acababa abandonándolos para probar otro nuevo.
El CrossFit llegó a mi vida hace unos años sin buscarlo.
Durante uno de esos cambios de los que hablaba hubo un tiempo en el que me empeñé en hacer carreras de obstáculos y me di cuenta de las muchas carencias que tenía, así que empecé a informarme sobre cuál sería el tipo de entrenamiento más adecuado y es aquí donde aparece el CrossFit.
Un amigo ya lo había probado y me hablaba de las lindezas de este deporte, de lo completo que es y de qué es útil no solo para lo que yo buscaba sino para la vida en general.
Así que lo probé y sinceramente creo que se quedó corto.
Me siento mejor tanto física como mentalmente, dos aspectos que tienden a verse por separado pero que sin duda creo que deben estar en equilibrio para sentirse pleno.
El compañerismo, el afán de superación, la adaptabilidad al nivel físico de cada persona y la variedad de sus ejercicios que hacen que trabajes absolutamente todo tu cuerpo han conseguido lo que otros no han podido y es que me motive y apasione día a día haciendo que no quiera abandonarlo.
Quien me iba a decir que con 40 años me iba a sentir mejor que cuando tenía 20.